Cómo comprar la ilusión de los pobres sin que los ricos se asusten por el precio: Juan Labat analiza la propuesta educativa de Delgado
El exdirector del Mides Juan Pablo Labat analizó en INFO 24 “esta propuesta de los premios educativos” lanzada por el presidenciable blanco, Álvaro Delgado, “como lo presentan ellos: ‘vamos a darles 6.000 dólares a los gurises que terminan el liceo’”, idea que expresa “un equilibrio delicado que consiste en cómo comprar la ilusión de los pobres y no tan pobres sin que los ricos se asusten por el precio”.
Labat contextualizó su abordaje recordando que “la frase central de esto, la primera que propalaron los titulares de los grandes medios fue ‘vamos dar 6.000 dólares de premio a quienes terminen el liceo y eso nos va a costar solamente 32 millones de dólares’; y si se quiere, la primera (frase), el copete de toda la prensa grande es ‘vamos a dar 6.000 dólares de premio a quienes terminen el liceo’”.
El exjerarca advirtió por “el asunto ideológico” de la iniciativa: “es necesario asentar esto sobre un planteo meritocrático radical, y ahí viene la ideología, el concepto de premio, es un premio al esfuerzo, por lo tanto discrimina entre quien merece y quien no merece”.
Puntualizó que “esto está en la base de la ideología liberal”, una concepción que “comparte con muchos sectores de otras tiendas y también ha permeado a la izquierda y es una idea muy vieja, quizás bíblica: ‘ganarás el pan con el sudor de tu frente’”, con la precisión de que “acá se acredita que hay una entidad distinta que otorga premio, que hace un reconocimiento y lo otorga, que es el poder”.
“Y esto en el fondo es el reclamo del poder de conservar el poder, y por lo tanto discriminar entre aquellos que merecen y no merecen, premiar a los que merecen, y no se dice así pero -de una manera o de otra- castigar a los que no se merecen”, caracterizó el columnista.
Eso es así “porque van a privar de un obtener un fabuloso premio por no haber hecho lo que es el mandamiento que debe tener, y eso, el poder concentrado (lo) va a discriminar; entonces ya no se trata de derechos (…) esto no pueden ser derechos para todas las personas, tienen que ser premios para los que cumplan con cierto esfuerzo”.
“¿Por qué no cumplen los que no cumplieron? Ahí viene la sanata clásica”, criticó Labat y parafraseó conceptos recurrentes tales como “‘no hicieron el esfuerzo’, ‘no aprovecharon las oportunidades’, ‘tomaron decisiones incorrectas’, ‘aquella madre con sus cuatro hijos no supo estar atrás del muchacho que estaba en el liceo’, ‘estaba trabajando y no controló correctamente que hiciera la tarea’” u otras como “‘no priorizó al chiquilín’ y ‘la culpa es de ella’”.
