La mujer que sobrevivió a dos inyecciones letales recibió el alta y volvió a la cárcel
Christa Pike pasó varios días internada grave en Tennessee tras el procedimiento fallido y sus abogados prevén una larga recuperación.
Christa Pike, la mujer que sobrevivió a un intento de ejecución por dos inyecciones letales en el estado estadounidense de Tennessee, recibió el alta hospitalaria y regresó al Centro de Rehabilitación Deborah K. Johnson, la prisión donde permaneció recluida durante más de 30 años, según informaron públicamente sus abogados.
“Continúa recibiendo atención en la prisión y seguiremos monitoreando su recuperación”, expresaron los defensores en un comunicado difundido el sábado, en el que además agradecieron a los equipos de emergencia y al personal médico que la asistió. Según indicaron, fue la primera vez que pudieron visitarla desde que recuperó el conocimiento.
El 30 de setiembre, el estado de Tennessee intentó ejecutarla con pentobarbital. Pike recibió dos dosis del fármaco y sobrevivió. Fue trasladada a un hospital local, donde, según su defensa, permaneció varios días inconsciente y con asistencia respiratoria mecánica. El 5 de octubre, los médicos llegaron a advertir que existía la posibilidad de muerte cerebral, pero al día siguiente recuperó la conciencia. El 8 de octubre, sus abogados informaron que ya había logrado caminar.
Durante la internación, los defensores denunciaron que la mujer permanecía esposada y encadenada a la cama, y calificaron su recuperación como algo sin precedentes desde el punto de vista médico. También manifestaron su preocupación por “el daño psicológico y las secuelas duraderas en su funcionamiento cognitivo”, y anticiparon que su rehabilitación será prolongada.
El equipo que la representa está integrado por Stephen Ferrell y Luke Ihnen, de los Servicios de Defensoría Federal del Distrito Este de Tennessee, y por Randy Spivey y Kelly Gleason, de la Oficina del Defensor Post Convicción del estado. Los abogados recurrieron a la Justicia para que se ordene preservar las pruebas del procedimiento, entre ellas los números de lote de los fármacos y los registros de la ejecución.
El episodio generó repercusiones en el gobierno estatal. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, calificó lo ocurrido como “profundamente perturbador” y reclamó una investigación independiente. A su vez, el comisionado del Departamento de Corrección, Frank Strada, presentó su renuncia, que se hará efectiva este mes, al considerar que era lo mejor para los habitantes del estado mientras avanza la investigación.
Antes del procedimiento, el gobernador había rechazado intervenir para conmutar la pena de muerte por una de cadena perpetua. Esa misma jornada, un tribunal federal de apelaciones suspendió brevemente la ejecución, pero la Corte Suprema de Estados Unidos habilitó que siguiera adelante tras una demora de nueve horas.
