“No veo que la Jutep esté jugando ningún rol, en los temas actuales se ha caído del mapa”, cuestionó Gil Iribarne

No hay un solo caso de lavado de fondos ni de la corrupción, ni del contrabando, tráfico de personas o armas. En los casos Marset y Astesiano nunca se habló del lavado de activos porque nunca se incorporó este asunto en los temas de crimen organizado. Esta baja percepción del problema preocupa al ex titular de la Jutep, Ricardo Gil Iribarne, quien aseguró: en los temas actuales y en la percepción de los ciudadanos (la Jutep) se ha caído del mapa.

Con errores del sistema político, como partidizar la Junta Nacional de Ética y Transparencia Pública (Jutep) o que el organismo “no moleste mucho”, nuestro país ha retrocedido en materia de control del financiamiento de actividades ilícitas.

En diálogo con Nada Que Perder (lunes a viernes desde las 08:00 horas), el ex titular de la Jutep, Ricardo Gil Iribarne, criticó el manejo del Caso Sartori. “La ley es clara”, subrayó. El ex jerarca agregó que los avisos para actualizar las declaraciones juradas salían de forma automática, incluso antes de que encabezara el organismo. Pero en la actualidad, pasaron cuatro años y el senador Juan Sartori continúa con su declaración jurada incompleta.

Sartori nunca declaró sus ingresos salvo los de senador. “¿Vive de eso? Todos sabemos que no”, reclamó Gil Iribarne. La campaña electoral de Sartori fue financiada por 207 millones de pesos, y no actuó ni la Jutep ni la Senaclaft, puntualizó. Si quieren transparentar los ingresos de los partidos políticos, que quede claro que no reciben donaciones anónimas, donaciones de empresas con vínculos estatales, etcétera. Es que para Gil Iribarne también hay una cuestión de transparencia propia.

Sin resultados en persecución de lavado de activos “cuando todos sabemos que el crimen organizado está más presente que antes”

Si el ciudadano no observa hechos concretos, dijo el entrevistado, si ve que alguien renuncia por un caso que se hizo público, pero a los días está contratado en otro lado, crece el escepticismo y esto da pie al surgimiento de “paracaidistas” con soluciones mágicas que empeora todo. “El sistema político debería asumir un sinceramiento”, pidió el exjerarca.

En los casos Marset y Astesiano nunca se habló del lavado de activos porque nunca se incorporó este asunto en los temas de crimen organizado y, en definitiva, en la mejora de las condiciones de vida de los uruguayos, sintetizó.

El lavado no está hoy en la agenda del Gobierno y debería estar porque es un tema clave para el combate al crimen organizado, precisó Gil Iribarne. “No hay resultados en persecución de lavado de activos cuando todos sabemos que el crimen organizado está más presente que antes”, agregó.

No hay un solo caso de lavado de fondos ni de la corrupción, ni del contrabando, tráfico de personas o armas. Y en la comparecencia del ministro del Interior, Nicolás Martinelli, no está la percepción de riesgo del tema. “Hemos retrocedido cuando, sin dudas, el lavado se ha incrementado”.

El mundo actual ya no requiere marcos opacos como el secreto bancario, como se instrumentó en el país a partir de la dictadura uruguaya. Hoy los inversores buscan mayores niveles de transparencia, la comunidad internacional empezó a medir resultados y Uruguay está muy abajo en la tabla, advirtió.

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