Restos óseos encontrados en el Correo fueron utilizados como relleno de obra
La excavación en el local del Correo en Ciudad Vieja se realizó durante cinco días, de forma manual, minuciosa. La búsqueda de restos óseos surgió del testimonio de un sanitario que en la década del noventa, había detectado restos allí, cuando realizaba un trabajo. El miércoles, la directora de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) informó que eran restos animales no humanos.
Consultados, los antropólogos que trabajaron en el lugar explicaron a Subrayado que se trata de restos de animales de diversas características y que había otros elementos, que se utilizan típicamente para hacer rellenos.
“Analizando esos restos óseos, llegamos a la conclusión de que son de naturaleza no humana. Tenemos mamíferos de mediano porte, de gran porte. Tenemos restos de alimentación que responden a cerdo, vaca, ave, pez”, indicó Alicia Lusiardo, coordinadora del grupo de antropólogos. Además, había otros materiales como nylon, vidrio, restos de cerámicas del siglo XIX.
“Es lo que entendemos nosotros por un relleno, porque incluso esos fragmentos, muchos de ellos, tienen marcas de cortes con sierra. Es decir, acá no es que un animal fue enterrado y luego se desarticuló, ya fue enterrado fragmentado, porque es un resto de alimentación. Es como un relleno que incluye lo que nosotros denominaríamos basura”, añadió Lusiardo.
“Nosotros pudimos delimitar bastante bien dónde había sido la obra, y allí comenzamos a bajar para tratar de llegar a donde estaba el caño que había dicho el sanitario”, relató Matías López, encargado de la excavación en el local.
