Lula da Silva fue electo para un cuarto mandato en la presidencia de Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil en la segunda vuelta electoral de este domingo. Los festejos de sus seguidores se extendieron de inmediato por la Avenida Paulista.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró revertir los resultados de la primera vuelta, en la que fue superado por su rival de ultraderecha, Flávio Bolsonaro, y obtuvo un cuarto mandato. El giro, que tiene carácter histórico porque es la primera vez que un candidato que pierde en la primera vuelta gana en la segunda, le dio más de 64 millones de votos al presidente, que sumó un apoyo de 51,79% frente al 48,21% del senador del Partido Liberal (PL).
El 6 de enero, Lula marcará otro hito al iniciar su cuarto mandato, con el que totalizaría 16 años de gobierno. Nunca antes un dirigente brasileño había acumulado cuatro victorias electorales que lo llevaran a la presidencia.
La votación de este domingo se desarrolló con la escasez de transporte público como un factor de tensión. Se investiga en varios estados por qué se redujo el servicio de ómnibus, un fenómeno que afectó sobre todo a zonas en las que Lula había votado bien en la primera vuelta.
Tanto Lula como Bolsonaro reclamaron a la Justicia que se extendiera el horario de votación para contemplar esta situación que dificultó el acceso a ejercer el voto. El Supremo Tribunal Federal y el Tribunal Superior Electoral accedieron sobre la hora del cierre de las mesas –previsto para las 17.00– a extender el horario de votación hasta las 19.00, excepto en aquellas que ya hubieran cerrado.
Otros tramos difíciles
Las denuncias de este domingo fueron parte de una campaña que muchas veces se hizo cuesta arriba para el PT. Tuvo que enfrentar desde el apoyo del gobierno de Estados Unidos a Bolsonaro hasta los sesgos de plataformas digitales que, según denunció la campaña de Lula, favorecían en forma sistemática los contenidos que promovían la candidatura de Bolsonaro.
En el último tramo, la campaña de Lula cobró impulso en su intento de ocupar las calles y los ámbitos digitales con una intensidad que no se vio en la primera vuelta.
Pero además de campaña, hubo política. Lula logró la aprobación de su reforma laboral, que reduce la semana de trabajo progresivamente para incorporar dos días de descanso a partir de diciembre y llegar, dentro de un año, a 40 horas semanales. Perdonó deudas a trabajadores que ejercen mediante empresas unipersonales y prohibió las llamadas “bets”, las apuestas digitales que constituían un problema social y económico para la sociedad de Brasil.
Al mismo tiempo, la campaña de Lula enfrentó a su rival. Presentó la relación de los Bolsonaro con Estados Unidos como un vínculo en el que Brasil aparece en condición de subordinado, en línea con el discurso de Lula de que su país “no cabe en el patio trasero de nadie”.
También se destacaron las múltiples acusaciones de irregularidades que pesan sobre Flávio Bolsonaro. Desde su relación con milicianos o la defensa que ejerció como abogado de un policía que mató a una niña, hasta los aportes millonarios que recibió del banquero preso Daniel Vorcaro, supuestamente destinados a una película sobre el expresidente Jair Bolsonaro, pero cuyos fines una investigación de la Policía Federal ha puesto en duda.
A pesar de revertir los resultados, Lula llega a su cuarto mandato con desafíos, entre ellos, un Congreso en el que la izquierda es minoría y la mayor bancada es la del bolsonarista PL. Como en otros mandatos, deberá tejer alianzas para sacar adelante las iniciativas con las que promete atender, en primer lugar, a los sectores más pobres de su país.
Flávio no reconoce el resultado
Algunos actores ultraderechistas, como el influencer Nikolas Ferreira, uno de los candidatos a diputado más votados del PL, publicó en su cuenta de X: “Otro impeachment para el próximo año”. En declaraciones al diario Folha de São Paulo, antes de conocer los resultados, afirmó que la extensión del horario electoral, que el propio Bolsonaro reclamó, benefició a Lula. Consideró que en caso de perder las elecciones, el PL debería impugnar el resultado.
Una vez que los resultados se conocieron, habló Flávio Bolsonaro, quien según señaló Folha de São Paulo, quedará por primera vez en 24 años sin ningún cargo público. “Es inexplicable lo que sucedió”, dijo. “Es imposible reconocer estas elecciones. Voy a pedir la anulación de estas elecciones. No voy a aceptar que las reglas hayan cambiado”, dijo.
